Segun publica el emol.com, tras 146 días, la hamburguesa y las papitas lucían prácticamente igual que al inicio del experimento. "(Mis perros) ni siquiera se han acercado a la comida", aseguró.
"Ahora mismo la hamburguesa está como una piedra. Ha encogido porque se ha deshidratado, lo mismo que el pan, que se empieza a resquebrajar. Las papas fritas, sin embargo, están completamente igual", explicó Davies, quien bromeó con la posibilidad de necesitar "ayuda psiquiátrica cuando dé por finalizado el proyecto", consigna El Mundo, de España.
"No sólo se trata de Mc Donald's, sino también de otras cadenas de comida rápida (...). Los alimentos han sido industrializados de tal manera que ya no se puede encontrar comida real. Todo cuenta con tantos conservantes y productos químicos que es imposible que la comida sea saludable. Yo también adoraba las papitas de Mc Donald's, pero ya nunca más", confesó la fotógrafa.